Bogotá podría ser la próxima sede de la novena Conferencia Internacional sobre Diseño y Emoción, que se llevará a cabo en el 2014. Su organizador, Paul Hekkert, visitó el país y se llevó una grata sorpresa, pues la ciudad le despertó sentimientos de fascinación, admiración y orgullo.
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| Fotografía cortesia: XXXXX |
Hekkert es además profesor adjunto de la Escuela de Diseño de la Universidad de Swinburne (Melbourne, Australia) y coorganizador de la Conferencia Internacional sobre Diseño y Emoción. Este último evento, en el que se aborda el tema del diseño y la emoción desde diferentes puntos de vista, fue precisamente el motivo de su visita a Bogotá, cuando recorrió durante dos días las calles de la ciudad y algunos de sus lugares emblemáticos.
El académico vino a la capital del país en razón de que ésta fue postulada para convertirse en la próxima sede de la novena edición de la conferencia, programada para octubre del 2014. Se trata de un evento importante del mundo del diseño, creado en 1999, año en que se llevó a cabo la primera versión en la ciudad de Delft (Holanda). A finales del año anterior, se confirmó la elección de Bogotá como anfitriona del encuentro del 2014.
«Cada dos años dictamos una serie de conferencias (entre seis y ocho, aproximadamente) durante tres días y damos unos talleres prácticos con el propósito de compartir e intercambiar conocimientos, ideas, insights, herramientas, métodos y resultados relacionados con el segmento del diseño y la emoción», comenta Hekkert, quien agrega que a este certamen están invitados académicos, personas de la industria, investigadores, diseñadores y consultores.
Y es que la experiencia emocional que los consumidores viven con un determinado producto, servicio o proceso es una dinámica que se da en diferentes escenarios de la vida cotidiana. «Se extiende a todos esos sentimientos subjetivos que la gente tiene sobre objetos de diversa índole, desde un lujoso carro hasta un par de gafas, o incluso un simple esfero, pues todo genera un impacto en nuestra vida», sostiene.
Dado que se trata de un evento bienal y que en el marco del tema central se pueden abordar distintos asuntos, el enfoque en cada oportunidad es diferente. En el caso de Colombia, que compitió con Argentina, México y Brasil para ser el país anfitrión, la propuesta con la que ganó consistió en profundizar en el concepto de «diseño o innovación social».
UN GRAN RETO PARA BOGOTÁ
Durante su corta visita, el académico conoció proyectos importantes que han traído desarrollo para la ciudad, como las bibliotecas El Tintal y Virgilio Barco, al igual que los megacolegios y la amplia gama de parques. Todos esos lugares, y muchos otros, le apuestan a mejorar las condiciones de vida de los capitalinos mediante el diseño de productos que generan respuestas emocionales favorables y evocan comportamientos socialmente responsables.
Se escogió el diseño social como eje de la próxima conferencia internacional, en razón del gran potencial que tiene Bogotá en esta materia. Pero ¿a qué hace referencia? De acuerdo con Hekkert, aunque puede tener variados significados, dependiendo del campo en el que se aplique, en realidad apunta a un solo objetivo: diseñar para satisfacer las demandas de una comunidad.
«Muchos de los diseños que conocemos hoy en día están dirigidos a un target específico, es decir, pretenden llegarle a un consumidor en particular. El tema en cuestión, en cambio, lo que busca es beneficiar a muchas personas y no a un solo individuo, considerando las preocupaciones, necesidades e inquietudes de muchos. No es relevante lo que la gente quiere, sino lo que nosotros como sociedad queremos», explica Paul.
En este orden de ideas, problemas como la mala alimentación, por ejemplo, pueden solucionarse desde el diseño, rompiendo esa brecha que siempre ha existido entre «lo particular y lo general». «Desde el punto de vista colectivo, probablemente no sería una buena idea ingerir un almuerzo que esté compuesto por una hamburguesa, papas y gaseosa; sin embargo, para muchos esta opción resulta atractiva porque les sabe bien. La idea es, entonces, pensar cómo podemos diseñar opciones que contribuyan a la buena salud de todos y tengan, al mismo tiempo, un buen sabor», afirma.
Lo interesante de este concepto es que puede aplicarse en casi cualquier segmento, como salud, movilidad y arquitectura, ya que en todos ellos se puede usar el poder del diseño (que se traduce en productos, servicios y procesos) para transformar el comportamiento y las motivaciones de la sociedad.
Un ejemplo que ilustra lo anterior es lo sucedido en Ámsterdam (Holanda). En esa ciudad existía un grave problema de tráfico debido, entre otras cosas, a la afluencia de bicicletas en las calles, cuyos conductores solían ignorar las señales de tránsito, así como pasarse la luz en rojo de los semáforos. Como consecuencia de ese comportamiento, cada vez se registraban más accidentes.
Para solucionar dicho problema, se diseñó y ubicó al lado de cada semáforo un reloj que cuenta los segundos en forma descendente, hasta llegar a cero cuando la luz cambia de rojo a verde. Este artefacto hizo que los ciclistas se dieran cuenta de que sólo les tomaba 20 segundos esperar a que la luz cambiara de un color a otro. Así, sentimientos como la ansiedad y la frustración de la espera poco a poco fueron cediendo, ya que los conductores podían monitorear y controlar mejor su tiempo.
«Una vez que supieron que en menos de 30 segundos podían cruzar la calle, para ellos se volvió más aceptable y tolerable esperar», señala Hekkert.
Pero de este lado del océano también hay buenos ejemplos de lo que puede aportar el diseño social a una comunidad. En Bogotá, por ejemplo, según el presidente de la Sociedad de Diseño y Emoción, es de destacar el esfuerzo que se ha hecho con las bibliotecas públicas construidas en los últimos años. El valor agregado de éstas es que personas de todos los niveles educativos y económicos pueden tener acceso a conocimiento e información de primer nivel. «Apostarle a educar siempre será importante», dice Hekkert.
Otra propuesta de diseño que ha generado un impacto positivo en la ciudad es la famosa ciclorruta, ya conocida internacionalmente. Su principal contribución es que les permite a los ciudadanos ir al trabajo y desplazarse a diferentes lugares mientras practican una actividad física. Como resultado de esto, las personas experimentan la felicidad que conlleva practicar ejercicio al aire libre, al tiempo que se disminuyen el tráfico, la polución y los accidentes de tránsito.
Así las cosas, en el mes de noviembre se hizo pública la decisión del comité organizador de darle a Bogotá la sede de la edición del 2014 que, además de las conferencias y los talleres prácticos (éstos se llevarán a cabo en Bogotá, Cali y Medellín una semana antes del ciclo de charlas), incluirá la presentación de documentos científicos que mostrarían resultados concluyentes de diversas investigaciones en torno al diseño social.
«Considero que aquí hay un gran nivel de conciencia, y ese es el primer paso para cambiar la manera como se vive. Bogotá, sin lugar a dudas, encaja muy bien con la finalidad que tiene el tema de diseño y emoción (…) estoy gratamente sorprendido con los avances que ha habido en los últimos quince años», puntualizó Hekkert durante la entrevista que sostuvo con esta revista en la Universidad de los Andes, entidad académica que apoyaría el encuentro internacional.
SOBRE EL ORGANIZADOR DE LA CONFERENCIA
Paul Hekkert, además de ser profesor de la Universidad Tecnológica de Delft (Holanda) y de la Escuela de Diseño de la Universidad de Swinburne (Melbourne, Australia), donde supervisa a un grupo de investigadores que estudia la percepción emocional sobre los productos, ha publicado varios artículos en reconocidas revistas internacionales y ha sido coeditor de dos, llamadas Diseño y Emoción: la Experiencia de las Cosas Cotidianas, y Experiencia de Producto.
Junto con su colega y profesor de diseño Matthijs Van Dijk, desarrolló un concepto llamado «Visión en diseño de producto (ViP, por su sigla en inglés), ampliamente difundido en el sector educativo. Incluso publicó en el año 2011 el libro Visión en diseño: una guía para innovadores. Hekkert también forma parte de los comités editoriales de revistas como The Design Journal, Empirical Studies of the Arts e International Journal of Design.
Fuente: http://www.marketingnews.com.co/site/Default.aspx?tabid=177


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