Desde
temprana edad los niños están recibiendo una enseñanza enfocada con pensamiento
racional, donde las respuestas suelen encontrarse comúnmente en un sentido
práctico.
Sin
embargo, los padres pueden potencializar la creatividad de los pequeños, a
través de juegos, imaginación y experiencias que impliquen un protagonismo para
ellos, donde las ideas más descabelladas serán aplicadas.
Inventar
jugando: es una acción que ayuda al niño a entender la
diversión como un insumo de aprendizaje, donde disfruta lo que construye y su
padre al mismo tiempo participa, dando señales de creatividad y aportando ideas
en conjunto.
Enseñar
a soñar: impúlsalo a pensar en grande y a narrarle historias
creativas o de emprendimiento, para que
relacione acciones reales con imaginarías.
Aprender
del fracaso: enséñale que los errores
deben ser asumidos con mente y acción positiva, que de estos se aprende y se
corrige, por ende no lo juzgues o pongas en desconecto su error, apóyalo y
corrige de una manera amigable y cercana.
Enséñale
a ver las cosas de otra manera: un niño
de 10 años está en capacidad de dar ideas creativas y soluciones partiendo de
sus gustos y diversión, para ello es importante que partas de juegos dinámicos
donde el niño pueda aportar desde su conocimiento. Cuando lo haga podrás
mostrarle diversas formas, para que aprendan a ver las cosas desde distintos
puntos.
Incentivar
el aprendizaje en los niños no es sólo una tarea de las aulas de clase, debe
ser una misión por parte de los padres donde el aprendizaje tradicional sea
transformado usando de manera innovadora las nuevas tecnologías, juegos y
aplicativos que ayuden a despertar la curiosidad y diferenciación en cada cosa
que hacen.
Lo
ideal es llegar a fomentar el ser creativo que existe en cada uno para ayudarle
a ejercer un camino hacia el emprendimiento y la innovación, con esto los más
pequeños tendrán herramientas básicas para el camino hacía el éxito.
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